Los partidos en Can Barça están tomando un peligroso camino. Un cambio de rumbo cuyo capitán está intentando enderezar, pero lo que no sabemos si hacia el destino marcado desde hace años en el fútbol del Barcelona o si es hacia uno totalmente distinto y desconocido ante nuestros ojos. El Tata-team arranca en la Champions de la misma manera que el Madrid 24 horas antes. Ante un rival de cierto nombre, de calidad muy diferente, y con una goleada.
Lamentablemente, también coincidieron las sensaciones en cuanto al juego, que no parece tan fluido cómo en antaño. Pudiera ser que la falta de Xavi en el medio y la baja forma de Iniesta sea un equivalente a menos fútbol . Pero Martino lo tiene claro: a falta de fútbol, a tirar de oficio. Y en eso si que el Barça está asimilando poco a poco los conceptos.
El Ajax, cómo su nombre indica, es un equipo de fútbol, nada de venir al Camp Nou a cerrarse, a plagar el centro del campo con medios y a intentar robar y triangular. Lo que pasa es que el equipo de enfrente tiene los que tu no tienes: estrellas. La primera en deslumbrar fue Neymar, adaptado cada vez más al juego y cada vez más cómo el hombre a seguir. Incluso en la segunda mitad le daría una asistencia de lujo en el gol de Piqué.
Claro que esto suele dejar a Leo Messi en un segundo plano... hasta que en una falta que le hacen al propio argentino este exhiba sus cualidades con un disparo fuerte y potente a la escuadra del pobre Vermeer, que sólo puede mirar cómo una pelota enfurecida destroza su red. El juego del Barcelona ayer pasó desapercibido, no fue eso que antes la gente se maravillaba.
Pero Messi no hace falta que entre en juego demasiado para hacerte gol. De hecho, estaba siendo un partido flojito. Pero no hay nada cómo escuchar el run run del Camp Nou para que en la segunda parte coja otras dos pelotas en la frontal y perfore de nuevo la portería holandesa. Decían que, cuando el martes Cristiano Ronaldo marcó tres en Estambul, Messi no se quedaría atrás,... pues no iban desencaminados.
Otro episodio a parte es... Víctor Valdés. El meta de L'Hospitalet demostró por enésima vez que está en condiciones para ser titular con España y aspirar a subir al trono de los mejores porteros del planeta. No es que sacase dos balones complicadísimos con sólo 1-0 en el marcador. Tampoco que en la segunda parte se luciese con tremendas atajadas. Ni siquiera lo digo por parar un penalti en el día de ayer. Víctor lleva años demostrando que está a otra escala.
Cuando debutó no parecía ni por asomo que fuese a dejar a la historia de los porteros de Can Barça tán y tán atrás. Pero lo cierto es que Víctor se va del Barça a final de año, eso parece innegociable. Y se va con 3 Champions y 5 zamoras...ayer demostró que, antes de irse a un destino aún desconocido, quiere llevarse las maletas llenas... pero no serán de goles.

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